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La política del caos.

Capítulo 92: OMS.

El laberinto, en concepto de Jorge Luis Borges, es una ciencia de la existencia, el dominio de lo irresuelto o de lo inconcluso. Es de esta forma que podemos caracterizar a la gestión libertaria a más de un año desde su asunción cuya finalidad es completar lo que las oleadas neoliberales precedentes no pudieron, utilizando métodos tan claros, simples y efectivos, como perjudiciales para las mayorías.

         Para lo expuesto, el gobierno nacional utiliza el caos como herramienta de construcción de agenda y relato, consistente en un bombardeo constante de anuncios, de fake news y de discusión del “sentido común” de época; la famosa batalla cultural. Lo cierto es que el momento derrota al orden porque momentáneamente está mejor organizado.

          La decisión del presidente de la Nación de retirarse de la Organización Mundial de la Salud, nos da la oportunidad de analizar el anuncio desde distintos puntos. En este caso, evitaremos considerar la ideología libertaria, la genuflexión con el gobierno estadounidense de turno, su necesidad desesperada para que este último gire fondos frescos mediante organismos internacionales y las torpe interpretación de las relaciones internacionales y negociaciones de dicho país. Nos centraremos en dos vertientes: Análisis jurídico y análisis fáctica sobre el retiro de la República Argentina de la Organización Mundial de la Salud.


El retiro de la OMS desde una mirada jurídica

El retiro de la Organización Mundial de la Salud encuentra grandes problemas para el gobierno nacional, entre ellos uno de naturaleza constitucional, toda vez que su intención es avanzar en este proceso sin la participación del Congreso Nacional, una “contra legem” gubernamental que nos acostumbra. 

      La República Argentina, a través de sus representantes, participó de la Conferencia Sanitaria Internacional que redactó el tratado constitutivo de la OMS. Posteriormente, la misma fue ratificada por ambas cámaras del Congreso y por el Poder Ejecutivo conforme artículo 75, incisos 22 y 24, y el artículo 99, inciso 11 de la Constitución Nacional y la Convención de Viena. 

 

       Entre los eventuales conflictos que el retiro supone encontramos:


  • Si bien la Constitución Nacional no regula la manera de retirarse (denuncia) de un tratado, y que el reconocido jurista positivista Hans Kelsen impulsó su máxima “Todo lo que no está prohibido está permitido”, lo cierto es que la reforma de 1994, introdujo en nuestra Carta Magna modificaciones. Entre ellas, encontramos que la Constitución prevé tres tipos de tratados: los de  jerarquía constitucional (aprobados con dos tercios de las Cámaras), los de integración regional (mayoría de miembros totales) y el resto de los tratados (mayoría simple). Siguiendo esta línea, los tratados aprobados por mayoría simple, también deberían requerir la misma para su retiro. Si bien existe falta de delegación de competencias en el tratado de incorporación a la OMS, resulta lógico que en el marco de un tratado internacional que necesitó de la aprobación de ambas Cámaras y la correspondiente ley promulgada para admitir la celebración de su tratado constitutivo, se requiera para su denuncia una nueva aprobación del Congreso Nacional. 


  • Eludir la participación del Congreso Nacional, haciendo mención al hecho de que el tratado fue aprobado por unanimidad por ambas Cámaras hace resaltar que la decisión sea “inoportuna, arbitraria, inconsulta y contraria a la normativa vigente”, así como “contraria al interés nacional e inconveniente en el actual contexto regional y mundial”. 

 

      Lo cierto es que los antecedentes más recientes resultan favorables para el gobierno nacional, toda vez que Argentina denunció en 2019, el Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), a través de una comunicación dirigida a la República del Ecuador en su calidad de Depositario y una nota detallada al Presidente Pro Tempore de este organismo regional, el Canciller del Estado Plurinacional de Bolivia, el cual no fue declarado inconstitucional ni fue ratificado por el Congreso Nacional.


Efectos y consecuencias del retiro de la OMS

Retirarse de la Organización Mundial trae consigo repercusiones que afectará las políticas sanitarias del país. Conforme lo expuesto por la Fundación Soberanía Sanitaria, estas consisten en:

  • No tener acceso al fondo rotatorio y estratégico que implica ahorro de millones de dólares en la compra de tecnologías e insumos sanitarios.

  • Se perdería el estatus de Centros Colaboradores en laboratorios prestigiosos como el INCUCAI, Malbran y la ANLIS. Esta situación traería la consecuencia de quedar fuera de las redes internacionales que mejoran nuestras prácticas. 

  • Desaparecería el Centro Nacional de Enlace del Reglamento Sanitario Internacional, lo que implicaría mayor dificultad para acceder a información en tiempo real sobre la circulación de agentes infecciosos y emergencias en salud pública.

  • Desaparecería el apoyo a programas de enfermedades transmisibles y no transmisibles, salud mental, materno infantil, vacunas, entre otros, lo que iría en detrimento a mediano plazo, en la calidad y sustentación de los mismos.

  • Acabaría el apoyo a la estructuración de los servicios de salud y desarrollo de los recursos humanos en salud.

  • Finalizaría la participación de funcionarios de salud y profesionales argentinos en las reuniones, proyectos, talleres y redes de trabajo internacionales, aislando a nuestro país de las actualizaciones en temas sanitarios y dificultando la financiación externa a programas y proyectos de salud que nos permitan una mayor calidad sanitaria.

  • Si bien el acceso a la Biblioteca Virtual de Salud de la OPS/OMS es individual y no estaría restricto a los argentinos, el no contar con una oficina en el país, limitaría la difusión de los contenidos y acceso a cursos y capacitaciones que propician y que permiten formar profesionales sanitarios.

  • Ante otra pandemia, no recibiremos cooperación, que implicaría la ausencia de apoyo técnico directo, de apoyo para compra de insumos y equipos, para la contratación de personal, entre otras posibles utilidades.

  • Debilitaría el abordaje de enfermedades raras o desatendidas siendo que no sólo se recibe colaboración técnica sino en muchas ocasiones también donación de medicamentos huérfanos 

  • En caso de desastres naturales u ocasionados por el hombre, no podríamos contar con el apoyo de las unidades especializadas de emergencia de la OPS, debiendo organizarse, sin el apoyo de equipos técnicos de emergencia y/o respuesta rápida y logística de insumos en salud.

  • Perjudicaría a las provincias debilitando su capacidad técnica ya que también estos organismos internacionales articulan de manera subnacional

  • Nos encontraríamos al margen de métodos de mejora de trabajo, como las funciones esenciales en salud pública que ayudan a diagnosticar problemas e implementar soluciones dentro del sector salud.

      No entender la salud y el derecho a la salud desde una perspectiva de integración internacional implica un retroceso fenomenal en materia sanitaria, alejándonos de una verdadera soberanía y exponiendo a la sociedad frente a futuras epidemias.  El caos en materia sanitaria ya ha logrado un aumento indiscriminado en las prepagas, un desfinanciamiento de las carreras universitarias médicas y un deterioro del sistema de salud pública. Es dable destacar que no existe desarrollo sin política sanitaria y que todos tenemos igual derecho a la vida y la sanidad y los representantes, entender que no existe política sanitaria sin política social.

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